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Historia

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Aunque la presencia humana en el término de Sella es de varios milenios antes de Cristo, como demuestran las pinturas rupestres de la Font de l’Arc (de entre 4.000 y 6.000 años), el origen del asentamiento actual es probablemente íbero: es decir, hablamos de un pueblo pequeño pero con una historia milenaria.

Su emplazamiento adquiere todo el sentido si consideramos que el pueblo se sitúa sobre una colina aireada, bien soleada y expuesta a los vientos, con un amplio campo visual y una altura que aseguraba la seguridad de la población, y junto a todo ello la presencia de un río que permitía el abastecimiento de agua para consumo humano y para el regadío. La presencia de Sella va ligada a esta última cualidad, el tratarse de un interfluvio o de la unión de dos ríos: el del barranc de l’Arc y el que proviene de Tagarina y Seguró (riu de les Voltes), que se unen a la altura del Molí de Baix y forman el riu Sella.

Pero sin duda, la civilización que asentó las principales bases de organización territorial en nuestro pueblo fue la islámica. Los árabes dejaron su impronta en aspectos tan importantes como el sistema de riego (acequias, assuts, balsas o instalación de molinos) o la morfología urbana que tanto caracteriza este municipio.

Fue tanta la importancia de los árabes, que hemos de pensar que estuvieron aquí hasta hace únicamente cuatro siglos, aunque desde el siglo XIII estuvieron sometidos al poder cristiano. La Sella islámica, que se puede considerar así hasta 1609, difería bastante de la actual en muchos aspectos. Los pobladores vivían prácticamente de los productos que ofrecían las numerosas huertas que se extendían a los pies del pueblo y alrededor de otras fuentes que surgían en los alrededores (como por ejemplo las de l’Arc, el Morer, la de Nicolau en Tagarina). El resto del término se formaba de masas boscosas y de prados que alimentaban a numerosos ganados.

Pero en 1609, los moriscos son expulsados y Sella queda despoblada totalmente. Durante varios años, el pueblo está abandonado, hasta que el barón de Sella decide repoblarlo con los que en realidad son nuestros antepasados: gentes venidas de la huerta de Alicante y de otras tierras cercanas donde habitaban cristianos. Esta gente se vio sometida a fuertes cargas censales por parte del barón y la agricultura ya no era únicamente para comer, sino también para pagar impuestos. Esta razón explica principalmente los abancalamientos que hoy vemos en todo el término, incluidos aquellos que se realizaban en lo más alto de las montañas para aprovechar un miserable trozo de tierra. Esta ya no es una herencia árabe, sino mucho más cercana: la herencia del hambre y la miseria de nuestros abuelos.

Poco a poco, a lo largo del siglo XVIII y XIX Sella conoció un importante crecimiento demográfico. El pueblo crece a lo ancho y a lo alto: las casas ganan en calidad y se erigen las grandes masias que pueblan todo el término (Sagnon, Pedaç, Xarquer, Foia Llarga, Les Saleres, etc.). La población supera fácilmente los 2.000 habitantes, gran parte de la cual se distribuye en un hábitat disperso a lo largo del término. Sin embargo, las condiciones de vida siguen sin ser las mejores. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX se producen los primeros éxodos de población a América, Francia o a ciudades como La Vila, Alcoi o Alacant.

Durante el siglo XX, las condiciones de vida mejoran sustancialmente, pero se produce una progresiva sangría poblacional que se incrementará en la década de los sesenta. Muchas cosas cambiaron a partir de entonces: la agricultura dejó de tener la importancia decisiva de antaño y el sustento de la familia se comienza a buscar en el turismo y todo lo que tiene relación con él, ya lejos del pueblo.

El siglo XXI se inicia, de nuevo, con una serie de cambios y nuevas posibilidades para Sella. La democratización del automóvil, la mejora de las carreteras y de las casas o el incremento de los servicios a la población invierten los papeles: en muchos aspectos hoy se vive mejor en un pueblo que en la ciudad.

La gente joven comienza a replantearse volver a su pueblo y la coyuntura económica abre nuevas expectativas de crecimiento. Por primera vez en siglos, el pueblo tiene posibilidad de crecer y se plantean varias posibilidades de hacerlo. En esa tesitura se encuentra actualmente Sella.

El Nom del Poble

No us heu parat mai a pensar qué significa el nom del poblé, qué voldrá dir la paraula "Sella"? Joan Coromines en el seu diccionari toponímic Onomasticon Cataloniae (vol. VII, pp. 89-90)’ postula una teoria bastant raonada per tractar de donar una explica-ció lógica a aquest mot. Vegem-la.

En primer lloc, Coromines troba que en la majoria de mencions antigües (la primera és del 1251 i en llatí) el nom del poblé apareixia grafiat com a "Sella", amb una s- inicial. La presencia d’aquesta s- i l’aspecte del nom, descarten la idea d’un origen arábic, ja que en els arabismes hi havia sempre una g- en les dades antigües.

Per altra banda, es podría pensar, segons Coromines, que el nom del poblé derivara del mot llatí CELLA ’rebost, graner, magatzem’, una paraula molt estesa en toponimia. Pero a causa que el nom "Sella" está ben arrelat en el moment de la conquesta, aixó ja descarta qualsevol origen llatí amb CE-, CI- inicial, ja que aquesta arrel hauria donat el fonema lt\l en mossárab (com Chella a la Canal de Navarrés).

Aquesta mateixa evolució ens serveix per a descartar també un possible origen llatí CILIUM ’parpella’, ja que comenca igualment amb la síl-laba CI-.

Una vegada descartades aqüestes tres teories i intuint un origen llatí amb S- inicial, Coromines postula que el nom d’aquesta vila, la paraula "Sella", és una metáfora que descriu la forma del tos-sal on es troba el poblé. I per demostrar-ho comenca ell descrivint el seu enclavament:

"L’excel-lent foto (...) mostra les cases de la població enfilant-se entorn del turó on hi havia Termita de Santa Bárbara i el castell deis moros. Aquest tossal és una petita avancada de la grandiosa Penya de Sella, poderosa serra que constitueix l’avantmuralla d’Aitana; per la seva banda, el tossalet de Santa Bárbara naturalment está unit a la Penya de Sella per una collada2 o collet."

Aquesta descripció porta a Coromines a comparar la forma de la muntanyeta on es troba encla-vat el poblé amb una sella de cavalcar, que és el significat del nom del poblé en valencia.3 Aquesta idea ve corroborada peí fet que aquest substantiu sella és un deis termes mes populars en valencia per designar les collades.

Potser no ens agrade massa aquesta explicació sobre el significat del nom del poblé, pero cal reconéixer que Coromines arriba a les seues conclusions d’una forma molt raonada.

Libros publicados sobre Sella:


Martínez Llorens, N. (1987): Sella, historia y costumbres. Ed. de la autora, 385 pp.


Baldaquí i Escandell, R. (transcriptor) (1987): “Carta de l’honorable mossèn Gizbert d’ Olms, donzell, de la possessió del feu e jurisdicció criminal de la vila de Sella del molt alt senyo, rey de Navarra e duch de Gandia”. Col. Papeles Alicantinos, Ed. Caja de Ahorros Provincial de Alicante, 10 pp.


Sánchez, N.; García, J.M. (1999): Guía de escalada de Sella. Ed. Font de l’Arc.


Soler, L. i Cazorla, J. (2002): El Mas, un temps i una vida. Ed. Ajuntament de Sella


Giménez Font, P. y Cantó Seva, J.L. (2003): Bella es la noche. La Rondalla de Sella (1958-2003). Ed. Club Universitario, 133 pp.


Martínez Llorens, N. (2005): De l’Antigor a Sella. Ed. Ajuntament de Sella, 280 pp.


Doménech, A.; Giménez, P.; Llorca, F. X. (2007): Als peus de l’Aitana. Toponimia i paisatge des de Sella. Ed. Ajuntament de Sella, 283 pp. + 9 mapas


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